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LA LITURGIA


Por muchos días (por no decir meses) he pasado sin agregar nuevos comentarios a este blog, y de paso agradezco las múltiples visitas de los más lejanos países a estas notas, que quizas algunas veces con la sencillez y simplicidad de un pobre cristiano, tratan de ser más que un comentario un aporte a los católicos que buscamos formarnos en los conocimientos de la fe.
Re-inicio estas notas con algo que es fundamental en la vida del cristiano católico, la Liturgia, la celebración de la Liturgia es lo que nos diferencia de cualquier otra denominación cristiana, pero a la vez es algo tan poco conocido (por negligencia, por ignorancia de lo importante y radical que es para nuestra Iglesia, o por simple descuido).

¿QUÉ ES LA LITURGIA?




CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
1069 La palabra "Liturgia" significa originariamente "obra o quehacer público", "servicio de parte de y en favor del pueblo". En la tradición cristiana quiere significar que el Pueblo de Dios toma parte en "la obra de Dios" (cf. Jn 17,4). Por la liturgia, Cristo, nuestro Redentor y Sumo Sacerdote, continúa en su Iglesia, con ella y por ella, la obra de nuestra redención.
1070 La palabra "Liturgia" en el Nuevo Testamento es empleada para designar no solamente la celebración del culto divino (cf Hch 13,2; Lc 1,23), sino también el anuncio del Evangelio (cf. Rm 15,16; Flp 2,14-17. 30) y la caridad en acto (cf Rm 15,27; 2 Co 9,12; Flp 2,25). En todas estas situaciones se trata del servicio de Dios y de los hombres. En la celebración litúrgica, la Iglesia es servidora, a imagen de su Señor, el único "Liturgo" (cf Hb 8,2 y 6), del cual ella participa en su sacerdocio, es decir, en el culto, anuncio y servicio de la caridad.
SACROSANCTUM CONCILIUM
7. Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, "ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los Sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es El quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometió: "Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos" (Mt., 18,20).
Realmente, en esta obra tan grande por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia, que invoca a su Señor y por El tributa culto al Padre Eterno.
Con razón, entonces, se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro.
En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia.



A la luz de estos dos textos de los documentos de la Iglesia, podemos decir, que la Liturgia es la Acción de Cristo, sumo y eterno Sacerdote, por la cual le concede al pueblo de Dios, la salvación.
Conocer de Liturgia es tan necesario para el cristiano, pues por medio de la Liturgia Cristo nos está comunicando Salvación, y con la correcta participación en ella seremos capaces de alcanzar la vida eterna.
Esos son los factores: Conocer para comprender, comprender para vivir, y vivir para obtener la salvación. Sólo cuando tenemos la vivencia auténtica, plena y coherente de Liturgia, es cuando alcanzamos la salvación que Cristo nos promete, y nos reparte en cada acción litúrgica.
Conocido es por todos que la Misa es la máxima expresión de la acción de Cristo a favor de su pueblo, también el Oficio Divino, y la celebración de los sacramentos: “Lo que era visible en nuestro Salvador pasó a sus misterios” (Sn. León Magno, CIgC 1115).
[…]Liturgia, por cuyo medio "se ejerce la obra de nuestra Redención", sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia. Es característico de la Iglesia ser, a la vez, humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y, sin embargo, peregrina; y todo esto de suerte que en ella lo humano esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad futura que buscamos. Por eso, al edificar día a día a los que están dentro para ser templo santo en el Señor y morada de Dios en el Espíritu, hasta llegar a la medida de la plenitud de la edad de Cristo, la Liturgia robustece también admirablemente sus fuerzas para predicar a Cristo y presenta así la Iglesia, a los que están fuera, como signo levantado en medio de las naciones, para que, bajo de él, se congreguen en la unidad los hijos de Dios que están dispersos, hasta que haya un solo rebaño y un solo pastor.(SC 2)


De la Liturgia emana la expresión, no individual, sino expresión comunitaria del Misterio Cristiano, y un misterio trinitario, una comunidad Divina que nos santifica en la acción de Dios Padre, Dios Hijo y Dios espíritu Santo, por eso la acción litúrgica debe ser una acción de toda la comunidad que celebra, sólo así – en comunidad – se tendrá la verdadera expresión de lo que se cree, será la plena manifestación del misterio de Dios, Trino y Uno, la expresión auténtica de la verdadera Iglesia.
Un apartado importante, la Iglesia como Humana y Divina, tiene muchas acciones, encontramos en la vida de nuestra comunidad, por ejemplo, que tenemos horas santas, rezos comunitarios del santo rosario, además de vez en cuando, realizamos la novena de uno de los santos de nuestra devoción, pero, ¿Son estas acciones litúrgicas?
La sagrada Liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia, pues para que los hombres puedan llegar a la Liturgia es necesario que antes sean llamados a la fe y a la conversión: "¿Cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿O cómo creerán en El sin haber oído de Él? ¿Y cómo oirán si nadie les predica? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?" (Rom., 10,14-15).

Por eso, a los no creyentes la Iglesia proclama el mensaje de salvación para que todos los hombres conozcan al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo, y se conviertan de su caminos haciendo penitencia. Y a los creyentes les debe predicar continuamente la fe y la penitencia, y debe prepararlos, además, para los Sacramentos, enseñarles a cumplir todo cuanto mandó Cristo y estimularlos a toda clase de obras de caridad, piedad y apostolado, para que se ponga de manifiesto que los fieles, sin ser de este mundo, son la luz del mundo y dan gloria al Padre delante de los hombres. (SC 9)


Entonces, las Horas Santas, lo rezos, las devociones populares, y las procesiones responden a la expresión y compromiso de todos los bautizados, siendo actividades eclesiales, o sea, sacramentales que preparan a la recepción de la gracia, pero no dan gracia (la gracia sólo se recibe en la Acción Litúrgica), estas actividades son únicamente medios por los cuales llegamos a tener un verdadero encuentro con Cristo en la Liturgia. Como se aclara, son simplemente medios para alcanzar una mejor comprensión y vivencia de la Liturgia, no son actos litúrgicos en sí, sino medios que nos preparan para tener una auténtica vivencia de la Liturgia:
…la Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor.
Por su parte, la Liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados "con los sacramentos pascuales", sean "concordes en la piedad"; ruega a Dios que "conserven en su vida lo que recibieron en la fe", y la renovación de la Alianza del Señor con los hombres en la Eucaristía enciende y arrastra a los fieles a la apremiante caridad de Cristo. Por tanto, de la Liturgia, sobre todo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios, a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin. (SC 10)


La Santa Misa es la máxima expresión de la vida Cristiana, sin embargo, en los últimos lustros, las Horas Santas han tomado demasiada relevancia en las comunidades católicas, incluso, en algunas han desplazado la celebración de la Misa, las horas santas son apenas sacramentales no conceden la gracia, la Misa, la Eucaristía es en torno a quien gira la actividad de la Iglesia, nosotros vivimos por la Eucaristía, y definitivamente, consumir la Eucaristía, ser los sagrarios vivos de Cristo es mucho más importante que ser simples espectadores. Sin duda adorar es importante, pero es mucho más importante Comer del Cuerpo y beber de la Sangre del Señor porque cada vez que lo hacemos conmemoramos su Resurección Gloriosa hasta que Él vuelva.

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